Prisioneros del Tiempo

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Uno de los batidores vuelve la cabeza y responde en alto a tu llamada telepática.

-¡Sal de ahí! -ordena con gran sorpresa de sus dos compañeros, que no poseen destrezas psíquicas y no han percibido tu mensaje telepático. Abandonas la maleza con las manos abiertas y bien apartadas del tronco. Los otros dos giran en redondo y en un movimiento reflejo alzan sus antebrazos ante tu súbita aparición.

-¡Alto! -grita el telépata a sus compañeros, que están a punto de lanzar sus flechas-. Es él.

No parecen convencidos de sus palabras y se niegan a bajar sus ballestas hasta que sugieres que uno de ellos busque en tu bolsillo la prueba de identidad que requieren.

Pasa al 87.

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