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Tu rapidísima reacción te salva la vida; te haces a un lado para evitar la flecha mortal, que pasa a escasos centímetros de tu pecho, clavándose en un árbol que se alza detrás. Instantáneamente te dejas caer de rodillas y te internas rápidamente entre la maleza por si vuelven a lanzar sus flechas hacia el lugar en donde te hallabas. Te detienes cuando llegas a los matorrales que bordean el camino, porque al otro lado puedes ver a los batidores que, nerviosos, se agazapan junto a sus monturas.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación y deseas llamarlos telepáticamente, pasa al 52.
Si prefieres decirles quién eres sin revelar tu posición, pasa al 242.
Si optas por salir de la maleza con las manos en alto, pasa al 15.
