Prisioneros del Tiempo

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Los guardias te observan burlones y manotean. Luego se abre la puerta y surge una horda de seres simiescos que blanden lanzas y espadas de aguzadas hojas cristalinas. Te rodean al momento. Instintivamente echas mano de un arma, pero las puntas de sus lanzas te disuaden de desenvainarla. De mala gana alzas los brazos y permites que te conduzcan a su ciudad bajo fuerte escolta.

Pasa al 86.

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