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Llegas al fúnebre edificio sólo para descubrir que la puerta está abierta de par en par y que por las paredes corren unos horribles bichos semejantes a ratas. Chillan y, enfurecidos, rechinan los dientes cuando captan tu rastro.
Si posees un Petardo y deseas lanzarlo, pasa al 2.
Si decides regresar corriendo al Gran Sepulcro y atacar a los tres seres que bloquean su entrada, pasa al 298.
Si prefieres empuñar un arma y luchar contra esos bichos semejantes a ratas, pasa al 187.
