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Chirrían las ruedas al atascarse y el carro patina violentamente. El auriga pugna por dominar a las bestias, tirando con toda su fuerza de las riendas; pero las pesadas bridas de cuero han quedado atrapadas en el atalaje y los onipas no responden. El carro es ingobernable. Desesperadamente te agarras a la barra cuando se alza una rueda y la plataforma comienza a inclinarse.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Control Animal, pasa al 85.
Si no posees esa destreza, puedes saltar del carro; pasa al 299.
O puedes sujetarte bien e implorar que el auriga recobre el dominio de los onipas; pasa al 243.
