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Tu Flecha le hiere en el cuello y rompe varios engarces de la cota de malla antes de saltar sobre el parapeto de la terraza. La sangre mana en abundancia de su herida. La fuerza del choque de la Flecha le aturde de momento. Pero no le impide guardar las Piedras de la Ciencia en un saquito de terciopelo sujeto a su cinturón. A toda prisa te echas el Arco al hombro y empuñas un arma mientras te aprestas a impedir su huida.
