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El malestar y las náuseas comienzan a desaparecer, pero son reemplazados por un pavoroso entumecimiento que priva de fuerza a tus extremidades. El rostro de Odel y el oscuro dosel de las ramas parecen girar y esfumarse a medida que el veneno mortal paraliza tu corazón. Sin sentir dolor te sumes en el olvido eterno de la muerte.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
