323
Cuando te apartas del sarcófago empiezas a oír a través de la puerta de la tumba los sonidos tenues de la batalla. Regresas corriendo por el pasillo y pegas el oído a la fría piedra. Ahora los sonidos tenues se tornan más claros. Excitan tu curiosidad el entrechocar de las espadas y los gritos airados de los meledorianos, impulsándote a subir por la escalera que lleva a la terraza para averiguar lo que sucede exactamente.
