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Tus reflejos te salvan del dardo mortal; sisea junto a tu cabeza y se clava en el blando suelo del bosque. Odel gira sobre sus talones y, tendiendo un brazo, apunta hacia el dosel que forman las ramas. Percibes un chasquido metálico y la tensa cuerda de su ballesta lanza una flecha que se hunde profundamente en el abdomen escamoso de un francotirador Agtah oculto entre el follaje de lo alto. Profiere un grito desgarrador y cae al suelo con un sordo ruido.
Felicitas a tu guía por su destreza con la ballesta y vas tras él cuando se adelanta a registrar el cadáver.
