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Te diriges a toda prisa hacia el bosque en torno de la ciudad, confiando en que, mientras rodeas la muralla, te oculten los árboles de los atentos ojos de los guardias. Pero tu presencia fue advertida ya por un vigía situado en la torre gris cuando te hallabas en la cima de la colina. Ha puesto sobre aviso a los guardias de la puerta, quienes disponen una patrulla especial.
Cinco carros tirados por terribles bestias que sólo se parecen ligeramente a caballos salen de la ciudad a la carrera y cruzan una pradera. Tu primera reacción es precipitarte hacia el bosque, pero los carros vienen muy aprisa y comprendes que no tendrás tiempo de llegar hasta los árboles. Los aurigas aúllan satisfechos cuando se separan para rodearte.
Si tienes un Arco y deseas emplearlo, pasa al 46.
Si deseas desenvainar un arma y prepararte para la defensa, pasa al 278.
Si decides alzar las manos y rendirte, pasa al 94.

