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Recurres a tus poderes del Magnakai para mover la viga mientras simultáneamente la sitúas en posición con tus pies. Poco a poco el pesado tronco se desplaza hacia su lecho, pero cuando estás a punto de encajarlo, tu concentración se quiebra al oír un gruñido burlón.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación y la de Arte de Cazar, pasa al 92.
Si no posees las dos destrezas, pasa al 316.
