269
Te apartas al instante y el dardo, tras rasgarte el pecho, se clava en el tronco del árbol que hay detrás: pierdes 4 puntos de RESISTENCIA.
Ahogando un grito de dolor, caes de rodillas y te deslizas velozmente entre la maleza por si lanzan otra flecha al lugar en donde caíste. Te detienes lo suficiente para cortar la hemorragia. Pero cuando estás a punto de proseguir tu huida, los batidores irrumpen entre los matorrales y te rodean, dispuestos a rematarte con sus arcos. Uno te aferra y te alza en pie, exigiendo que te identifiques si no quieres sufrir en el acto las consecuencias. Le dices quién eres y le sugieres que registre en tu bolsillo si quiere hallar la confirmación de tus palabras.
