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Gran parte de la roca porosa que rodea la losa ha sido erosionada por el viento y la arena. Hay agujeros a través de los cuales puedes atisbar el interior del túmulo. Está hueco. La curiosidad y el deseo de encontrar un refugio mejor te empujan a desplazar la losa y, tras un gran esfuerzo, consigues hacerla a un lado y dejar al descubierto en el flanco del montículo una abertura del tamaño de una trampilla.
En su tenebroso interior descubres una gran estatua metálica yacente sobre arena clara y cristalina. Te afanas por percibir algún detalle, pero la figura se halla sumida en una oscuridad casi completa.
Si posees una Esfera de Fuego, una Linterna o una Antorcha y Yesca y Pedernal, y deseas iluminar este sombrío recinto, pasa al 177.
Si no posees ninguno de los objetos mencionados o no deseas emplearlos, pasa al 334.
