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T'uk T'ron corre a tu lado. Su rostro y su espada cristalina están bañados en la negra sangre de sus enemigos.
-¡Aprisa! El combate está perdido. Debes irte... ¡Vete ahora mismo!
Y con un gesto te indica que cruces el puente y te dirijas a las colinas. Una rápida mirada confirma sus terribles palabras. Sólo permanecen en pie él y dos de sus guardias y uno de ellos combate con la mano izquierda pues le han destrozado el brazo derecho. Los demás, incluyendo los onipas, han sido abatidos por los aullantes seres del caos.
De mala gana obedeces a T'uk T'ron y te apresuras a cruzar el puente mientras él y sus valientes guardias Ookors combaten para cubrirte la retirada. No vuelves la cabeza hasta llegar a las primeras colinas, ansiando ver victoriosos a T'uk T'ron y los suyos. Pero tu esperanza es vana. Todo lo que queda con vida en el puente es una turba fantasmagórica de Agtahs jubilosos.
