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Abandonas la cámara del tesoro y reanudas tu búsqueda de las Piedras de la Ciencia. Te concentras en la fuente de su fuerza radiante y tus ojos se ven inexorablemente atraídos hacia el techo. Nada se mueve entre las sombras de lo alto, pero percibes que las Piedras de la Ciencia están allí. Entonces reparas en la escalera y en la abertura circular y al instante comprendes que por ahí ha de llegarse a la terraza del Sepulcro. Tu corazón late con fuerza cuando remontas a toda prisa los peldaños, confiado en que los dos objetos que buscas te aguardan en la terraza.
