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Para superar este obstáculo, tienes que separarte de la pared, echarte hacia atrás, agarrar el borde de la cornisa y luego alzarte sobre ésta utilizando sólo tus brazos. Aguardas pacientemente a que se calme el viento por unos instantes, pero cuando por fin te sueltas una ráfaga te azota de costado. Angustiado, buscas un sitio a donde agarrarte, mas ya caes de espaldas. Chillas hasta estrellarte en el suelo contra los peñascos dispersos por la base de la pared.
Tu vida y tu búsqueda acaban trágicamente aquí, en Haagadar.
