237
Asomado al parapeto, tratas de distinguir la Piedra de la Ciencia; pero es imposible ver nada a través de la neblina azulada y fantasmal que envuelve los enterramientos. Estás a punto de abandonar la terraza cuando percibes un ruido horrísono, como un tamborileo terrible y discordante. Miras en la dirección de donde parece proceder y ves una fila de pesadas siluetas que penetran por una de las aberturas del muro en torno de la necrópolis. Instantáneamente las identificas; son Agtahs, los seres horribles del Señor del Caos.
Espoleado por la ira y el miedo, atraviesas el sancta sanctórum del Sepulcro y te detienes una vez franqueada la gran puerta. Allí, envuelto en la neblina, descubres el cadáver de tu guía. Su pecho aparece desgarrado y ennegrecido por un rayo que le arrebató la vida. Te arrodillas para cerrar sus ojos sin vida y de inmediato percibes la proximidad de la Piedra de la Ciencia; mas cuando corres hacia ella guiado por tu instinto, dejando atrás la entrada de una cripta, te topas con un par de los odiosos seres del caos.
