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Los meledorianos se sienten enardecidos tras haber sido testigos de la derrota espectacular del Señor del Caos, porque tu victoria los ha librado de su peor enemigo. Te gritan que bajes de la terraza y cuando apareces en la puerta te colman de alabanzas.
-Te debemos más que la vida, aoniano -afirma Lorkon, cuyos extraños ojos azules relucen de admiración-. Tu gran proeza ha salvado a nuestro reino y puesto fin a la peste del caos que habría aniquilado a todos. Estaremos siempre en deuda contigo.
