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Gracias a la penumbra llegas a lo alto del templo sin ser visto. La chimenea es suficientemente ancha para permitirte el paso, pero el hedor que sale de allí te provoca náuseas y mareos (a menos que poseas la Disciplina del Magnakai de Concentración, pierdes 3 puntos de RESISTENCIA a causa de las emanaciones).
Una tenue luz brilla en algún lugar de las profundidades del tubo y el aire maloliente trae hasta ti los chirridos de maquinaria. Desciendes cautelosamente por esta chimenea cubierta de hollín hasta un lugar en donde la cruza horizontalmente otro conducto. Diez metros más allá encuentras una escotilla. Al abrirla contemplas abajo una cámara vacía de la que parten varios pasillos como los radios de una rueda.
