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Un dolor agudísimo recorre toda la parte inferior de tu cuerpo cuando el monstruo hinca sus terribles dientes, secciona tu arteria femoral y te arrastra a las turbias profundidades del río. Debilitado por el ataque y la gran pérdida de sangre, pierdes rápidamente el sentido para deslizarte en el sueño perpetuo de la muerte.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
