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Posada en una rama que cruza sobre el tejado hay una gigantesca ave de negras alas. En su lomo se sienta un rutilante guerrero vestido de seda escarlata y una bruñida cota de malla. Cubre su cabeza con un complejo casco cuya celada tiene la forma de un rugiente dragón con gemas como ojos y terrible aliento. La maraña de las ramas impide descender al ave, pero de su silla cuelga una escala de cuerda por la que el guerrero baja hacia el tejado. De un salto salva el espacio que resta y al caer dispersa la espesa bruma que cubría la superficie. Así quedan al descubierto dos relucientes esferas de cristal dorado y llameante, próximas al lugar en donde ahora se encuentra. Se agacha y tu estómago se contrae de temor cuando ves que va a apoderarse de las doradas Piedras de la Ciencia.
Si posees un Arco y deseas emplearlo contra el guerrero, pasa al 32.
Si prefieres empuñar un arma y atacarle para impedir que se apodere de las Piedras de la Ciencia, pasa al 274.
Si optas por ordenarle que no toque las Piedras de la Ciencia, pasa al 136.

