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Tu espíritu belicoso parece agradar al jefe. Se muestra claramente impresionado por tu despliegue de valor frente a unos enemigos tan aguerridos y te considera ahora con el respeto que un guerrero otorga a un adversario al que juzga su igual. Guarda su varilla de plata y llama a uno de los suyos para que se adelante. Con un gesto de su cabeza le indica que combata contigo y el gigante de piel dorada obedece al punto.
Si tienes un Arco y deseas emplearlo, pasa al 72.
En caso contrario, pasa al 225.
