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Tras unas cuantas horas de sueño te despides de Lorkon y de sus guerreros y emprendes la marcha por el bosque de Nahgoth. Guiado por el mapa que te dio Serocca, sigues un antiguo sendero que jamás conoció las huellas de un hombre. Este camino conduce a un lugar en donde los árboles aparecen contraídos y retorcidos de un modo inconcebible. Algunos semejan ancianos; otros tienen troncos enhiestos y ramas rizadas; y varios por fin se muestran negros y petrificados como fósiles.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación, pasa al 235.
Si no posees esa destreza, pasa al 292.
