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Mientras crecen en intensidad y en ardor el entrechocar de las armas y los aullidos espectrales de los seres del caos, trabajas febrilmente en la colocación de los tablones del puente para asegurar el paso de los carros. Buena parte del daño es superficial, pero ha sido desplazada de su lugar una sólida viga. Sin su apoyo, la parte central se desplomaría indudablemente bajo los pesados carros de bronce.
Pugnas por ponerla en su sitio, pero no consigues moverla.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Concentración, pasa al 29.
Si no posees esa destreza, pasa al 134.
