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La celeridad e intensidad inesperadas de la intrusión psíquica del Observador te pillan desprevenido. Recurres a tus reservas psíquicas y consigues alzar una muralla de pensamientos para proteger tu sistema nervioso, pero es demasiado tarde para impedir que el Observador explore tu mente: pierdes 1 punto de RESISTENCIA.
Luego, con un parpadeo, cesa su exploración psíquica y una sonrisa se extiende lentamente por su rostro ajado y grisáceo.
