167
Recurriendo a tu dominio de la Invisibilidad, empleas tus destrezas para sustraerte a las miradas escrutadoras de esos extraños seres antropoides. Pasan muy cerca de ti, mas no consiguen detectar tu presencia. Sales de tu escondrijo sólo cuando sabes que ha pasado el peligro. Entonces te alejas a toda prisa del monolito y de sus guardianes.
