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El rechoncho y pequeño Ookor da un paso atrás cuando le dices que no vienes de Meledor. Los suyos se agrupan nerviosos en torno de él y alzan las lanzas para proteger a su jefe. Les aseguras que no pretendes causar daño alguno y tratas de explicar cómo llegaste a su país, pero el miedo y la suspicacia enturbian sus ojos hasta que mencionas a Serocca, el nombre de aquélla cuya ayuda buscas.
-Muy bien -declara pensativo L'yan-K'ril-. Te conduciremos a presencia de Serocca, si es verdaderamente lo que deseas.
