152
-Ven, permite que te muestre algunas de las maravillas de mi reino -dice el Observador mientras se cierra lentamente la enorme y negra puerta-. Es tan extraño que tenga un invitado que consideraré un honor si aceptas mi agasajo.
Como la única salida de esta cámara se halla ya cerrada, no tienes más opción que asentir. Sin embargo, su amabilidad te resulta incómoda. Eres un prisionero, pero te habla como si estuvieras en libertad de marcharte en cualquier momento.
