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La mohosa verja ofrece escasa resistencia a un par de patadas bien asestadas y penetras con facilidad en la galería abovedada. Una estrecha acera corre junto al albañal, ascendiendo por peldaños y rampas, porque la pendiente es cada vez más pronunciada. Los muros de negra piedra relucen de humedad y de trecho en trecho encuentras manchas de hongos luminosos que bañan toda la alcantarilla en una etérea y verdosa media luz. Al final llegas a un descansillo en donde un arroyuelo confluye en la alcantarilla central. Cuando lo dejas atrás y subes por una escalera percibes un sonido semejante al roce de cuero sobre piedra y sientes que algo voraz avanza por el túnel hacia ti.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Control Animal, pasa al 3.
Si no posees esa destreza, pasa al 168.
