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El guerrero replica a tu orden con una carcajada mientras sus verdes ojos de felino relucen por las ranuras de su visera. Apresuradamente se apodera de las Piedras de la Ciencia con sus manos enguantadas para guardarlas en un saquito de terciopelo que cuelga de su cinturón. Enfurecido por su audacia y temeroso de perder las Piedras de la Ciencia, desenvainas un arma y te precipitas hacia adelante, resuelto a impedir que escape.
