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El guerrero lanza un grito de muerte y cae de espaldas con los brazos abiertos mientras sus dedos tratan en vano de aferrarse a algo. Por azar se engarabitan en la cuerda y su cuerpo es alzado en el aire cuando el ave negra y gigantesca echa a volar. Una oleada de pánico se apodera de ti. Saltas desesperado y lanzas un tajo, tratando de alcanzar el saquito. Logras rasgar el terciopelo y una de las Piedras de la Ciencia cae entre las tumbas de abajo, muy cerca de la puerta del Sepulcro. Airado y abatido, ves al ave que se eleva con su preciosa carga por encima de los árboles y sin poder hacer nada percibes cómo se extingue en la distancia el apagado batir de sus alas.
