Prisioneros del Tiempo

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Todavía bajo la impresión de tu encuentro con los Agtahs, te internas por las colinas, desviándote del camino para avanzar por unas laderas boscosas en donde será más fácil esconderse. Sin embargo, no pierdes de vista en ningún momento el camino, para asegurarte de que te diriges a Tolakos. Tu sentido de la localización, habitualmente bueno, se halla distorsionado porque en esta región del Daziarn faltan el sol, las estrellas o puntos cardinales con los que calcular tu posición.

Transcurren monótonas las horas hasta que llegas a un sitio en donde el camino corre junto a una charca de aguas cristalinas que aporta un río de rápida corriente. Cerca de la charca hay tres guerreros de apariencia humana. Revestidos de armaduras, escrutan los bosques mientras sus hirsutos caballos negros sacian su sed.

Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación o la de Sentido de Orientación, pasa al 150.

Si no tienes ninguna de esas destrezas, pasa al 63.

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