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El dolor se extingue, pero es reemplazado por un terrible entumecimiento que priva de toda fuerza a tus miembros. El rostro de Odel y el dosel de frondosas ramas giran y se tornan borrosos a medida que penetra en tu sangre el veneno mortal de las Esporas Jetu. Te sumes en un sueño profundo, un sueño del que nunca despertarás.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
