97
Permaneces durante una hora contemplando el río mientras lloras la pérdida de tu valiente compañero. Tu corazón se halla agobiado por la pena, pero no permites que ésta se torne en desesperación. Vuelves tus ojos hacia Torgar y juras vengar su muerte, rescatando las robadas Piedras de la Ciencia de las mazmorras de la terrible ciudadela.
Tu viaje a lo largo de la orilla del río Torg es largo y muy fatigoso. Durante ocho días avanzas por el negro barro, privado de toda visión de las tierras que se extienden hacia el norte y hacia el sur por una barrera ininterrumpida de árboles achaparrados. Los únicos habitantes de este desolado territorio son los insectos que zumban aparentemente inmóviles en el húmedo aire. Constituyen una constante fuente de irritación pero al menos su picadura resulta inofensiva.
En la mañana del noveno día, la fangosa orilla del río cede su lugar a un terreno más firme y los árboles se espacian. Por delante, puedes distinguir una superficie sulfurosa, árida y amarillenta, que señala el comienzo de las estribaciones de los montes Nadulritzaga. También puedes ver un camino pedregoso que desaparece a lo lejos.
