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Un dolor vivísimo estalla en tu pecho y en el cuello cuando tres negras flechas de los drakkarim penetran muy hondas. Aúllas de agonía mientras te desplomas, pero el dolor cede pronto lugar a una aterradora sensación de entumecimiento que te priva de toda resistencia ante la muerte.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
