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Tiras de sus brazos y consigues librarle del peso del cadáver del caballo. Alzas entonces la visera de su casco. Tose y escupe barro y se tiende boca arriba al borde de la zanja.
‘Te debo la vida, rastreador’ dice jadeante. ‘Un minuto más y habría muerto.’ Te vuelves para dejarle, pero te agarra por la muñeca y pone una Medalla en tu mano. ‘Ésta la gané en la batalla de Luomi’ declara con orgullo ‘Quiero que sea tuya, con mi eterno agradecimiento.’ (Si deseas conservar la medalla, anótala en tu Carta de Acción como Objeto Especial que podrás llevar en el bolsillo.)
Cae del cielo otra nube de flechas y te lanzas al fondo de la zanja para evitar que te alcancen. Cuando lo consideras oportuno, alzas la cabeza y descubres que el caballero ya no está contigo. Va tras el Príncipe y otros combatientes que galopan colina arriba hacia los piqueros drakkarim.
Si deseas seguirle a pie, pasa al 115.
Si decides buscar un caballo, pasa al 247.
