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Empuñas tu arma con mano firme y atacas a tus fantasmales enemigos, pero tus fuertes golpes pasan a través de sus cuerpos sin efecto alguno. Te estremeces de miedo cuando sus serpentinas prolongaciones se enroscan en tus miembros, helándolos y privándote de tus fuerzas y de la voluntad de resistir. De mala gana te sometes a su caricia entumecedora y te sumes en un sueño del que nunca despertarás.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
