71
Cuando llegas al antiguo túmulo mortuorio, el esbirro de Roark es privado de los restos de su fuerza vital por un grupo de hambrientos fantasmas. El miedo y la premonición corroen tu estómago porque los sentidos te dicen que los espíritus malignos han detectado tu presencia. Lanzan un alarido infrahumano y tu cuerpo queda envuelto en un frío terrible, como el de un viento gélido. Sientes el apremio de huir, pero descienden sobre ti con demasiada rapidez para que puedas librarte de ellos.
Si posees la Sommerswerd, pasa al 133.
Si posees un Látigo, pasa al 168.
Si no tienes ninguno de esos Objetos Especiales, pasa al 74.
