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La isla apenas es más que un barrizal seco y llano en donde crecen algunos árboles. Os acercáis y luego sacáis el bote de la orilla para volcarlo y tener así un refugio contra la monótona llovizna. Tu estómago gruñe para recordarte que hoy no has tomado nada y que debes consumir una comida o perder 3 puntos de RESISTENCIA.
Accedes a encargarte de la primera guardia y cuando Jarel se dispone a dormir te sientas y contemplas la ciénaga bañada por la luna, pensando en el viaje que tienes por delante. Por suerte tus ojos se hallan clavados al borde del agua cuando emerge una garra escamosa que hunde sus uñas en el fango. Pronto se le reúne una segunda garra y entre ambas se alza una enorme cabeza pisciforme. La luz de la luna se refleja en sus colmillos finos como agujas cuando silenciosamente sale de la ciénaga.
Si posees un arco y deseas emplearlo, pasa al 76.
Si no lo tienes, pasa al 311.
