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Durante varias horas avanzas por una antigua calzada semi-cubierta por la fértil y negra tierra del bosque. De vez en cuando descubres un montón de losas sobre las que ha crecido el musgo; son todo lo que queda de las moradas construidas mucho antes de que los árboles conquistasen la isla. Está ya muy avanzada la tarde cuando llegas a un calvero en cuyo centro se alza una ruinosa y pétrea construcción atacada por el verdín. El edificio es un inmenso zigurat, tan cubierto de vegetación que parece formar parte del mismo bosque.
La maleza ha sido arrancada en un trecho para permitir el paso hasta una enorme puerta de dos hojas de sólido cristal en el nivel inferior.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación, pasa al 314.
Si no tienes esa destreza, pasa al 89.
