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-¡La venganza es mía, Lobo Solitario! -truena una voz horrísona.
El terror se apodera de tu corazón al volverte y contemplar la silueta espectral de Gnaag, Señor de la Oscuridad, que ocupa todo el arco por el que escaparon sus esbirros cuando penetrasteis en la cámara. Una risotada estremecedora parte de su cabeza, semejante a la de una mosca, cuando alza un negro cristal y apunta hacia los tirantes.
-Se cumplirá la promesa que hice en Tahou. ¡Ahora destruiré las Piedras de la Ciencia y a ti al tiempo!
Estalla un chasquido ensordecedor y de la piedra que sostiene en su garra apinzada brota un rayo azulado. Penetra en el metal mohoso y llueven sobre ti esquirlas al rojo vivo. Cuando la onda de fuerza alcanza la debilitada bola, las dos Piedras de la Ciencia caen al negro abismo. Luego un segundo rayo de la gema negra parte en dos el tirante y te precipitas de cabeza en el gélido pozo mientras resuena en tus oídos la risa infernal de Gnaag, Señor de la Oscuridad.
Has caído en las tinieblas absolutas, en una Puerta de las Sombras que conduce al mundo sin luz de Daziarn. La sabiduría y la fuerza de la Piedra de la Ciencia de Luomi es ahora parte de tu cuerpo y de tu espíritu y las últimas Piedras de la Ciencia siguen a tu alcance, pero el descenso al Daziarn anuncia el comienzo de un episodio sobrenatural y terrible de la búsqueda del Magnakai.
Si posees el valor de un verdadero Maestro del Kai, las maravillas y los horrores del mundo sombrío te aguardan en el Libro 11, penúltimo de la aventura del Magnakai, titulado:
