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Brota de nuevo de las ruinas del templo un rayo restallante de fuego blanquiazulado que mata con una precisión terrible. Gritos de terror llenan el aire cuando los soldados que han salido ilesos del ataque huyen presa del pánico para sustraerse al destino que se ha abatido sobre sus camaradas. Tus sentidos del Kai apartan tus ojos de esta carnicería para concentrarlos en una figura de plateada cota de malla y puntiagudo casco dorado. Está acurrucada en lo más alto del templo casi destruido y adviertes que sus poderes mágicos son la fuente de los terribles rayos. Rápidamente informas al Príncipe de lo que has sentido y visto en el templo.
