314
Una espesa aura de maldad y traición penetra todo este paraje y detectas que no estás solo, que el edificio se halla habitado. Prevenido por tus destrezas psíquicas, evitas acercarte al calvero. A cubierto de la densa maleza, das la vuelta hasta llegar a la parte posterior del zigurat, en donde contemplas una curiosa escena.
