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La petición del sargento no es tan inocente como parece, porque ha identificado las bolitas de cobre de las tiras del Látigo. Sólo conoce uno como éste y sabe que su propietario no lo entregaría de buena gana. Adviertes que los demás guerrilleros también identifican el Látigo y que desplazan lentamente sus caballos para rodearte y atacarte.
Si deseas sustraerte al combate, pasa al 39.
Si prefieres hacerles frente y pelear, pasa al 118.
