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Un terrible dolor atraviesa tu cuerpo. Jadeas sorprendido e instintivamente te llevas las manos al tronco. La sangre corre entre tus dedos y contemplas horrorizado la flecha clavada en tu pecho. Los colores se enturbian y los sonidos menguan mientras el dolor te derriba. Luego, cuando el sufrimiento parece intolerable, el dolor desaparece de súbito y te sumes en la negrura inmutable de la muerte.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
