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Cuando el Caballero de la Muerte profiere su último juramento y cae de bruces sobre el agua maloliente de la zanja, oyes los gritos y el ruido de los soldados que descienden por ambos extremos del puente. Atraídos por el estrépito de la pelea, los guerreros Drakkarim se aproximan dispuestos a acabar contigo. La velocidad es ahora tu única aliada. Con una energía nacida de la desesperación, remontas la resbaladiza orilla y corres hacia el campamento aliado. El enemigo te ve escapar y envía una lluvia de flechas contra ti. Dos saetas se te clavan en la espalda (pierdes 12 puntos de RESISTENCIA) y caes al suelo.
Si aún sigues con vida, pasa al 203.
