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Es agradable pisar tierra de nuevo, aunque no sea más que un barrizal seco y llano en donde crecen algunos árboles achaparrados. Jarel sujeta la embarcación a uno de esos troncos y se dispone a dormir mientras te encargas de la primera guardia. Tu estómago gruñe para recordarte que hoy no has tomado nada y que debes consumir una Comida o perder 3 puntos de RESISTENCIA.
Los sonidos nocturnos de la ciénaga te inquietan, pero tu guardia transcurre sin incidentes. Poco después de medianoche se despierta Jarel y puedes dormir unas horas antes de que llegue el alba y volváis a navegar.
