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Tan pronto como tu luz ilumina la oscuridad, los fantasmas emiten un maligno siseo y huyen entre las sombras. Temen la luz, mas su necesidad de alimentarse de tu fuerza vital pronto se impondrá a su miedo, a no ser que puedas concebir un modo más permanente de frenarlos.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Acometida Psíquica, pasa al 281.
Si no posees esa Disciplina, pasa al 55.
