244
En compañía de una docena de guardias y heraldos de la corte, sigues al Príncipe, que se dirige andando al campamento del Rey Sarnac. Suele visitar a sus soldados la víspera de una batalla para comprobar por sí mismo que todo marcha bien y fortalecer su ánimo con unas palabras de alabanza y estímulo. Le alegra advertir que su moral es ya alta y que todos están seguros de que los conducirá a la victoria.
Llegáis al fin al cuartel general lenciano. La brisa hace ondear sobre la tienda real una enorme bandera amarilla que porta el emblema de un cisne blanco y un dragón azul. Caballeros de plateadas vestiduras os aguardan en posición de firmes. Una trompeta anuncia vuestra llegada y los caballeros os escoltan hasta donde se halla el Rey. Tras los saludos protocolarios, el canoso monarca comienza a preparar el desarrollo de la batalla inminente. El Príncipe ha traído consigo un mapa detallado de la población. A la hora de formular los planes es usado para señalar los lugares en que se reunirán los regimientos para atacar al enemigo.
-Si conociésemos por lo menos el volumen de los refuerzos que ha recibido el Barón Shinzar, podríamos estar seguros del éxito de nuestros planes -dice incómodo el Rey.
El Príncipe asiente y añade:
-Hemos de enviar exploradores para que hagan un reconocimiento de sus defensas. No quiero que centenares de nuestros soldados pierdan innecesariamente sus vidas en el asalto.
El Rey mira hacia donde tú estás y luego vuelve los ojos al Príncipe.
-Carezco de batidores para una operación tan delicada -dice-. Pero veo que tienes un Rastreador. Envíale. Sus destrezas convendrán a esta tarea.
El Príncipe titubea. Razonablemente, no puede negarse a la sugerencia del Rey. Sin embargo, mandarte al campo enemigo pondría en peligro tu vida y tu búsqueda.
Si deseas presentarte como voluntario para explorar las posiciones enemigas, pasa al 53.
Si optas por permanecer callado, pasa al 171.

