227
-Es el Rastreador -replica uno-. Rápido, está herido.
Los dos soldados corren hacia ti. Alzan sus escudos para proteger tu espalda de las flechas de los Drakkarim y te ayudan a llegar a la seguridad del perímetro del campamento, en donde limpian y vendan tus heridas. Finalmente retornas al cuartel general del Rey Sarnac. El Príncipe y él ansían oír tu informe. Pese a haber sido descubierto por el enemigo, has conseguido una información útil acerca de las tropas que guarnecen el puente. El Rey elogia tu valor y el Príncipe Graygor ordena a sus heraldos que te escolten hasta su tienda. Tras todo lo que has sufrido en tu misión de exploración, agradeces la oportunidad de una buena noche de sueño.
